
SAN MIGUEL DE TUCUMÁN (Especial para EL SOL ABC-Por Pedro García Sangenis). Ayer se cumplió un año de que fuera elegido gobernador de esta provincia, Osvaldo Jaldo, por lo cual declaró en algunos medios locales que “se siente agradecido por ese apoyo del pueblo tucumano y que está trabajando para todos los sectores, sin banderías políticas”.
Lo que no dice Jaldo que “quienes lo respaldaron para que fuera gobernador fueron los sectores populares que responden al Peronismo mayoritariamente, organizaciones sociales, gremios provinciales, unidades barriales, centros y organizaciones autárquicas, como pueblo de a pie, en el sentido que siga con las políticas implantadas a nivel nacional por el Peronismo Kirchnerista y luego por el Peronismo Albertista, que era el de defender el desarrollo de la industria como producción locales, el constante apoyo a las universidades, a las escuelas primarias y secundarias, como a los profesionales docentes que desarrollan su tarea en defensa de los intereses de la comunidad y la defensa irrestricta de la cultura nacional. Pero hete aquí, que Jaldo, de la noche a la mañana, tiró por la borda todo lo que se comprometió ante el pueblo y salió a esgrimirse como un libertario más”.
Y ahora presiona a sus senadores para que apoyen justamente una Ley, que caerá sobre la cabeza de los tucumanos como una espada de Damocles. ¿Es que no piensa Jaldo? Las pymes serán las primeras perjudicadas, porque las “inversiones que vendrán” no tomarán gente local, si lo desean ni estarán obligadas a pagar impuestos como tampoco a dejar las ganancias en el país.
A lo que hay que agregar, el tremendo ataque a los derechos de los trabajadores con la eliminación de la indemnización por despidos y del resguardo social, como por enfermedad, maternidad o paternidad (según sea el caso) o por antigüedad y la eliminación de las paritarias.
Todo por unos cuantos pesos que el gobierno de Milei le prometió a cambio de ese irrestricto apoyo para la aprobación de la Ley Bases, donde el sentido común y los compromisos con el pueblo valen mucho más que cualquier atadura hacia un grupo de libertarios que dijeron muy claramente que “aborrecemos del Estado”, que es sinónimo de Patria y Nación.